Balcón de Infantes

 

Balcón al campo

         

Abril

 

El año agrícola comienza en octubre. Este año las precipitaciones, dentro de ser escasas, están siendo más satisfactorias que otros años, por las razones siguientes: en octubre, desde el día 16 al 31 se han recogido 20l. por m2, en noviembre, desde el 9 al 30 han sido 64l. por m2, que han sido favorables para comenzar a alzar barbechos y para la simienza de cereal; ya no llueve hasta el mes de enero, desde el día 20 al 31 para ir sembrando, con las lluvias de febrero desde el día primero con 11l. por m2, hasta el día 11 del mismo suman un total de 36 l. por m2. Diciembre ha sido seco, aquí los leñosos no han salido bien parados, ya que sin el agua de invierno las plantas se pueden resentir. Ahora llega marzo, también sin precipitaciones que también es algo favorable, para los sembrados de cereal, pero, abril se ha presentado con ánimo registrándose precipitaciones desde el primer día y el día 30 del anterior mes, estas precipitaciones han sido, nunca mejor dicho, como caídas del cielo. 

Que cosas…

La rusticidad de los pueblos agrícolas como son por excelencia, todos los de este Campo de Montiel y otros colindantes, tienen un largo y conmovedor lenguaje, costumbres y formas por las que nos caracteriza desde varias generaciones, esto, pienso, se debería respetar y al mismo tiempo admirar. En estas últimas décadas donde los cambios son vertiginosos cabe señalar, que la generación anterior por citar una, fueron unos “mangarruchanos” frente a los modernos de hoy, donde nos encontramos con “agricultores de sofá”, donde las máquinas lo hacen todo, los correos, las tablets y el ordenador; está bien, muy bien pero no todo el monte es orégano, los octogenarios vulgares o “semicultos” echamos de menos; el sentido moral, comprensión, ética, civismo y el amor, con las reglas de urbanidad.

En los tiempos de nuestros abuelos se hacían cosas mal, lo sabemos, pero no se les daba paso y sobre todo se hablaba con propiedad, se miraba a los ojos de las personas y como se decía donde se cogen los borricos “se dan palos”, estos palos fueron algo inolvidable, dándolos a tiempo, lo mismo en personas que en animales. Los palos, no siempre son azotes, hay palos que duelen más como son los verbales dándolos con modo y a tiempo, pero no por medios comunicativos, y con mala…

Se bien que estos escritos no valen para nada, la vida lleva su curso, aquí paz y después gloria, hoy con los “abundas” que no son pocos, como los “pelinchines”, que lo llevan tó “manga por hombro” es fácil que muchas de las cosas se queden en la “estacá”, a esto hay que añadirle el desorden gubernamental a grandes rasgos, sin el mínimo miramiento; luego en el tema profesional, aquí ya te puede dar algo, sabiendo que nadie quiere el campo y todo está en manos raras ¡aunque no sean “buenas”! que ya es decir.

En mis tiempos, en el terreno familiar, era otro cantar, e igual que en otros seres vivientes, se aprecia al macho como defensor y mantenedor de la familia, burro de carga y autoridad en las labores agrícolas que con el complemento de la mujer rural, ¡cosa imprescindible! Funcionaban las casas de labor, en esto yo diría, que hemos mejorado y mucho.

Como ya queda cada vez menos, he pensado ir plasmando algo de lo mucho que ha existido en el entorno rural y al menos dejar algo de historia auténtica y ancestral de este magnífico conjunto de verdades a medias que no se deben echar en saco roto ya que han sido los pilares y siguen siendo los de la existencia y el trabajo como base social en estas latitudes. 

Idioma pardillo... 

-Abatojar: golpear las legumbres una vez secas para separarlas de la vaina (Terrinches). 

-Abenicio: desde hace mucho tiempo (Villahermosa). 

-Abetoldo: se aplica a la persona corta de inteligencia (Cózar, Villahermosa, La Solana). 

-Abilanarse: alborotarse

(Carrizosa, Fuenllana).

Antonio López Marco

 

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