Balcón de Infantes

 

Balcón al campo

        

La Paja

La trilla ya está hecha, “falta meter la paja”. Esto era un suplicio constante, lo mal que sentaba a chicos y grandes tener que aguantar el polvo y la paja; dentro de las mieses o paja no son todas iguales; la del centeno picaba igual que otras, pero para el ganado era mala, la de los trigos, buena si se trillaba con la trilla y un carruaje dando vueltas en la parva para hacerla más flexible y amena, la de cebada resultaba bien para el consumo animal, y la de avena para nada aunque todas las pajas servían y sirven para camas.

Lo de meter la paja tiene mucho que aprender “unos la meten de madrugada, y otros al anochecer” ¡ Ha dicho el amo que almorcemos y metáis la paja! Y esto lo decía la criada o algún romchapescaos l un mantellina de los que no aprovechaban ni para este menester.

En aquellos años en los carruajes se cargaba este heno  con un cargador de 6 dientes fabricados con madera de olmo y de costero, de una largura aproximada de 80 cm por 60 cm de ancho y un rabo o mango de 110 a 120 cm, lo suficiente para cargar en el montón y llegar a la cima del carruaje sin caerse; esto, claro está, que menester era colocarse con el aire a favor, pero ya en el corral, el aire es complicado o no lo hay y es cuando se forman remolinos o niebla ¡muy gracioso!; con un pañuelo en el pescuezo sujeto por la güina o sombrero y sin gafas se tenía que mater el sastre cada verano como Dios quisiera; en la casa cerraban las ventanas y poniendo excusas por lo indeseable que esto suponía a las amas de casa con la colada en marcha después de frotar en la pila o tornaja.

Esto es algo como tantas otras cosas que siendo diestros en el arte se puede traducir a una fiesta donde nunca falto un trago y algo más ¡Esto se llamaba ir de boda!

 

Las Lágrimas de San Lorenzo

Las Persiadas, popularmente conocidas en los países de tradición católica como Las Lágrimas de San Lorenzo, son una lluvia de meteoros de actividad alta (59 km/s.) que radian de la constelación de Perseo. No es la mayor lluvia de meteoritos, pero si la más popular y observada en el hemisferio norte. Se les da ese nombre por la proximidad del máximo de la lluvia de meteoritos al 10 de agosto, día de la fiesta del mártir español, que en el año 258, fue quemado en una parrilla en Roma.

Las Persiadas comienzan habitualmente a verse hacia el 23 de julio y terminan sobre el 22 de agosto. En estas fechas el cielo suele estar despejado en muchos lugares de Europa. Su alta actividad junto con las condiciones favorables para su observación, la hace la lluvia de estrellas más popular.

Esta lluvia la causan los restos del cometa 109P/Swift-Tuttle, cuyos restos son atravesados por la órbita de la Tierra cada año entre julio y agosto. Son cuerpos que al acercarse al sol desprenden pequeñas partículas que quedan flotando en el espacio y al entrar en contacto con la atmosfera de la Tierra se transforman en pequeñas bolas de fuego, que se desintegran a unos 100 km. Por encima de nuestras cabezas y que se nos aparecen como estrellas  fugaces. Para disfrutarlas, buscar un lugar oscuro lejos de la luz que desprenden los núcleos urbanos.

 

Dichos

-Hacer el Agarejo: Otras veces en la vendimia si es estrujaba una uva en la cara de una mocica, se tenía un beso por premio. 

-En carnaval: Tu, que me la pegaste con tanto disimulo, álzame el pañal  y bésame el culo. 

-De hombre que mea sentado y de mujer que mea de pie, libérame Dómone. 

-Mujer que buen pedo suelta, no puedes ser sino desenvuelta. 

-Quien mucho se baña, la salud deja en el agua. (Hay muchos refranes y dichos de nuestros antepasados contra la salud y el cuerpo). 

-Con la ayuda del vecino tiene la mujer preñada.

Antonio López Marco

 

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