Balcón de Infantes

 

Balcón al campo

        

La Siega

Avanzando en el año, llegamos a la época de la siega, que  es la primera de las labores terminales para la recolección de los cereales, y al mismo tiempo un de las más gratas de realizar, ya que según el refranero, “Segar o gavillar, o guardar, son las labores que ejecuta con más gusto el labrador”, y esto mismo se repite con una pequeña variante “El buen segador no teme al sol” y que “Al segador aguardiente y vino puro, y el aire que le dé en el culo”, ya que de esta forma el aire ira tumbando la mies para adelante facilitando cortar y formar maná. Y en esta época de la siega de mucho trabajo dicen: “Venido el verano de las garcillas, quítense galanes de las esquinas”, ya “Eras y aire, nunca falta a nadie”.

Nos indica el refranero cuando es el momento oportuno para segar, pues “Cuando canta la abubilla, deja de arar y toma la garcilla”; “Cuando blanquea la mies, cerca está la siega”.

Cuando la cebada esta granada no se debe tardar mucho en segarla, porque “Cebada que tarde se siega, más queda en la tierra que va a la era”; ”Cebada granada, a ocho días segada”,  ya que por tenerlos granos muy desunidos, si se seca se cae fácilmente de la espiga. “Alcarreña y cebada en garcilla grana”, “Dijo el cebadal a su amo: o me siegas pronto o me desgrano”.

“Desde el día de San  Bernardo se seca la paja por el pie, y el centeno se le corta el pie”, “En junio, todo el pueblo en la era y en la torre la cigüeña”.

Otros refranes amplían al mes de julio, el mes más fuerte del año por sus temperaturas, la labor de la siega como el que dice. “Junio y julio, la hoz en puño”; “Le dijo julio al parvero: ya dormirás en enero”; y para el que mucho se descuida, “Majadero, ¿pensáis segar en enero?”, pues “Quien poda en mayo y alza en agosto, ni coge pan ni mosto”; y otro dice “Siega zorollo, barcina en seguida, trilla y avienta pronto, que agosto se echa encima”, segar zorollo es sin acabar de madurar; barcinar, llevar las garcillas (haces) a la era.

Para este mes de agosto tenemos uno que dice “Para fines de este mes el grano en tu casa este” 

Que cosas 

El año pasado hizo un año y esta año dos, que me dijo uno, que le había dicho otro lo del “simpa”, y es que los jóvenes, que son siempre los que transforman las marchas lingüísticas que terminan en el diccionario castellano, y han puesto de moda la expresión “hacer un simpa”; o sea llegar al restaurante, mirar la carta, sonreírse con toda frialdad, tutear al camarero, comer como un señor y en un momento de bullicio, simular que se va al retrete –eso por lo visto lo hacen los elegantes con nervios de acero- y, en lugar de hacer “pipi”, cogen el abrigo y el sombrero y salen por la puerta musitando un “buenas tardes señores”.

Existe el “simpa” hambriento, por la crisis. Suele ser más modesto, de menu del día, cuando lo capturan y le presentan la factura, este tiembla de terror y de vergüenza y pide perdón. Casi siempre el camarero lo suelta, le deja marchar con un “anda vete” y a veces le da un bocadillo de mortadela.

El juego del “simpa”, es más emocionante en grupo, comer bien y a la carta. El primero que sale del restaurante es el gran Peporro, que no corre peligro pero huye; después se va Enilda la gorda, con las carnes temblando y el culete apretado; la tercera es Loles guapa que puede despertar sospechas. Juanin el pintor es el último, Unas veces le cogen, es ligero de pies y corto de vergüenza. El que dice con desenvoltura “apúntamelo Manolo” y coge desprevenido al personal; y  gente con carnet de críticos gastronómicos fuleros, gente del “ya te escribiere algo, Manolo”, tiralevitas con caspa y perfume. 

Parrafillos:

 

Cuando te veo me peo

Y a la revuelta me cago

Y te puedes figurar

El caso que de ti hago.

 

Cuando mi novia está en misa

La iglesia se resplandece

Y hasta la hierba que pisa

Si está seca reverdece.

Antonio López Marco

 

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