Balcón de Infantes

 

Apuntes históricos


   

Miguel Hernández en Ciudad Real

 

El  pasado mes de enero apareció en una red social una fotografía de una carta del escritor Miguel  Hernández  en la que decía que se encontraba en Albaladejo. Estamos en marzo de 1936. La carta  suscitó el interés de bastantes personas por saber cuál era el motivo de la presencia del poeta en nuestras tierras.

El próximo  veintiocho de marzo se cumplirán 75 años de la muerte de Miguel Hernández  en 1942 en el Reformatorio de  adultos de Alicante. Aprovechando esta efeméride  repasaré los breves contactos que Miguel tuvo con la provincia de Ciudad  Real, que aparecen  dispersos en las biografías que se han escrito sobre el autor.

Primer viaje a Madrid (30-11-1931 al 20-5-1932).Alcázar de San Juan.

Miguel quiere hacer su carrera literaria  y  en aquellos años solo se podía conseguir introduciéndose en los círculos literarios de Madrid. La tarde del 30 de noviembre sube al tren desde su Orihuela natal  y llega a Madrid al amanecer del 2 de diciembre de 1931. Los planes de Miguel no se cumplen. A pesar de su insistencia con las personas que lo pueden ayudar, solo encuentra desdén en indiferencia. Su situación material llegó a ser bastante penosa. Pasa hambre y duerme muchas veces en la calle para no exasperar a su casero que le reclama el importe de la pensión. La ropa se le cae a pedazos, tiene los zapatos destrozados y cuenta que  plancha la única corbata que tiene metiéndola entre las hojas de un diccionario pesado. Recorre andando enormes distancias en Madrid porque no tienen los quince céntimos que cuesta el tranvía  y evita los lugares donde pueda encontrarse con  conocidos. Llega a enfermar gravemente de una pulmonía que lo tiene postrado con fiebres altas.

Miguel decide volver a Orihuela pero tiene que esperar que le llegue el giro de un amigo con el que pagar el billete de vuelta. Pero para ahorrarse esos gastos y devolver el préstamo, un amigo suyo de su pueblo, Alfredo Serna, le proporciona un billete gratuito mediante un pasaje de estudios o de caridad. También ha perdido la cédula de identidad en los numerosos traslados que ha hecho por Madrid en estos meses. Otro amigo del pueblo, que hace el servicio militar en Madrid, Augusto Pescador, le presta su cédula. El quince de mayo emprende el viaje de vuelta. Cuando el revisor le pide la documentación advierte que Miguel  usa una identidad falsa y un pasaje que no le corresponde. En Alcázar de San Juan lo obligan a bajar del tren y la guardia civil lo conduce esposado al calabozo. La mañana del 16 de mayo escribe un telegrama a su amigo Ramón Sijé pidiendo ayuda económica. Al no recibir respuesta le escribe al día siguiente una carta en la que dice:

 “… No te cuento ahora lo que he pasado, desde las dos de la mañana del domingo hasta las cuatro de la tarde del lunes en la cárcel. Por fin he salido (…). Esta pasada noche he dormido en casa de este papel (“La Alegría”, Café-Bar para viajeros, Ambrosio García Sierra, Paseo de la Estación, 25). Necesito enseguida las setenta pesetas que te pedía en mi telegrama. (…) . Envíamelas telegráficamente para poder salir mañana noche miércoles para Orihuela. Si no están aquí antes de las nueve, que es la hora que cierra Telégrafos, me moriré de hambre y de sueño por las calles de Alcázar”.

Recibe el dinero  y Hernández llega a Orihuela el 20 de mayo de 1932, seis meses después de su salida.

Quinto viaje a Madrid (febrero de 1935). “Misiones pedagógicas” y colaboración en la enciclopedia “Los toros”. Albaladejo, Puertollano , Mestanza, Solanilla del Tamaral y Valdepeñas (primavera de 1936)

Tres años después de aquel episodio la vida de Miguel ha cambiado mucho en todos los aspectos. Su nombre suena  en el ambiente literario de la capital  y cuenta con una incipiente obra literaria que es reconocida. Además, personajes destacados de la vida cultural lo apoyarán, especialmente Pablo Neruda y Vicente Aleixandre, y también  Ramón Gómez de la Serna, Benjamín Palencia y los artistas de la Escuela de Vallecas, entre otros.

Con todo, Miguel tiene que seguir llamando a todas las puertas que puede para poder vivir de la literatura en Madrid. José María de Cossío, otro de los grandes amigos de Miguel, lo toma como secretario particular y colaborador. Miguel tendrá que recopilar materiales para el tomo I de la enciclopedia “Los toros” (luego conocido por “el Cossío”). Aunque él creía que trabajaba para la editorial Espasa-Calpe, en realidad no estaba en nómina. La editorial abonaba a Miguel 250 pesetas mensuales como auxiliar, con cargo a la obra en la que colaboraba, de modo que Miguel nunca supo que su sueldo dependía de la generosidad de su amigo Cossío. Miguel  toma notas en la Biblioteca Nacional, elabora fichas de documentación y redacta biografías de toreros como Reverte o Espartero. También tiene que hacer trabajo de campo, visitando lugares para obtener información suplementaria, por ejemplo, de ganaderías y ganaderos.

Al mismo tiempo, y debido a los contactos que ha establecido, Miguel es “reclutado” para participar en las Misiones Pedagógicas. Estas consistieron en unas actividades promovidas por instituciones culturales y educativas del Gobierno de la Segunda República. Entre 1931 y 1939, unos quinientos voluntarios entre maestros, profesores, artistas, y jóvenes intelectuales, llegaron a unos siete mil pueblos y aldeas con diversas actividades: teatro, coros, bibliotecas ambulantes, proyecciones de cine, guiñoles, recitales de poesía.

Pues bien, Miguel, compaginó estas dos actividades de animador cultural  y al mismo tiempo, de recopilador de  datos para la enciclopedia de Cossío. También le suponía un ingreso que le venía muy bien para conseguir su independencia económica pues el Patronato de  las Misiones ofrecía diez pesetas diarias a los “misioneros”.

Quince días pasó Miguel  por tierras de Ciudad Real en  marzo de 1936 dejando rastro epistolar de los sitios por los que anduvo. En la carta que escribe a Josefina Manresa, su novia, desde Albaladejo dice:

“…llevo ya los últimos calzoncillos y la última camiseta que da vergüenza mirarlos. Ahora estoy en un pueblo que se llama Albaladejo, cerca de la provincia de Jaén. No dejo de olvidarte, digo de pensar en ti a pesar de lo lejos que te veo de mi lado. Tú sabes que mi pensamiento te seguirá siempre desde todas partes y no te olvidaré nunca. Yo creo en ti y en tu querer y quiero que tú creas en mí siempre. He soñado contigo toda la noche y mi sueño era muy bueno; éramos ya esposos y teníamos un hijo, tú te habías dejado crecer el pelo largo hasta los pies y me hacías jugar con él y me hacías aire con un abanico (….). Tengo muchas ganas de que un niño como ese sea realidad.”

En otra carta, fechada el 12 de marzo de 1936, desde Puertollano le escribe a Josefina:

“… estoy muy cerca de Andalucía (…) Hotel Castilla, Puertollano (Ciudad Real). Voy a vivir en este hotel el tiempo que haya de estar por aquí y aunque todos los días saldré para algunos pueblos, vendré a dormir a él (…) Me he traído conmigo tu fotografía y en estos momentos la tengo sobre este mismo papel y no dejo de mirarte mientras escribo. El pueblo este se parece mucho a Orihuela, aunque es más frío y más triste y tiene algo de los pueblos andaluces(…). Josefina de mis ojos. Me despido de ti sin olvidarte y queriéndote cada día más como esposa. Te necesito a mi lado, me hace falta tu corazón y te lo estoy pidiendo en todas mis cartas…”.

En otra carta a Josefina le habla de su salud, que no era muy buena:

“De tanto cambiar de climas, aguas, comidas y camas, he cogido hace tres días una infección de estómago y he tenido que ir a que me viera un médico (…). No me gustaría que me vieras así y procuraré estar completamente restablecido para dentro de una semana, aunque me ha dicho y me repite un compañero mío que me sienta muy bien el estar flaco, si no me muero antes, que no moriré si no es contigo…”

También escribió cartas desde Puertollano a su jefe en Madrid, Cossío, y a  sus amigos de Orihuela. Sin embargo no dejó nada escrito de su paso por los pueblos de Solanilla del Tamaral ni de Mestanza, a  pesar de que en este último pueblo se llevó un grato recuerdo de una maestra nacional llamada Carmen Pastrana Magariños, a quien Miguel le dedicó un soneto. La maestra guardó como un tesoro el soneto que Miguel le dedicó y firmó. Este soneto se publicó por primera vez en 1972. Sin embargo, siempre quedó la sospecha de que ese poema, del que se conserva otra versión con otra dedicatoria tachada y con ligeras variantes, era un texto dirigido a otra Carmen, una amiga suya de Orihuela, Carmen Samper Reig.

El 28 de marzo concluye su misión pedagógica y  el trabajo de campo para  el Cossío, y en el tren de vuelta a Madrid, desde Valdepeñas, Enrique Azcoaga, su amigo y compañero de la misión escribe un poema:

“Fue en Valdepeñas, Miguel…

¿Cómo no vas a acordarte?

(…)

Al volver para Madrid

Con más vino que talante

En un tercera de Dios

Parecíamos dos ángeles.

Tú, pastorcito pintón

No dejabas de quejarte;

Tan borracho como yo, o aún más,

Procuraba consolarte.-

¡Ay!, ay ay, qué mal me siento!

Fue tu más lírica frase”.

El final: cárceles y muerte. Alcázar de San Juan, abril de 1939.

Miguel intuye  que el final de la guerra no va a ser favorable para los que, como él, ha estado al lado de la República. Además, el tener un carnet del Partido Comunista, en el Madrid de marzo de 1939, cuando se prepara el golpe de Casado, es todavía más peligroso.

El 9 de marzo de 1939 Miguel abandona Madrid tras desechar la protección que le ofrece la  embajada de Chile por medio de su encargado de negocios. Llega a Cox (Alicante) donde se reencuentra con su familia, después de un viaje de cinco días  a  pie o en algún carro que encuentra.

Durante más de un mes realiza gestiones para solucionar su situación y la de su familia. Dentro de las posibilidades está la de salir de España, siempre que sea con su mujer e hijo. Los días pasan y no resuelve nada. El 20 de abril, pese a lo peligroso de su situación, viaja de Alicante a Madrid para encontrar una salida. Un falangista amigo suyo, muy influyente, le recomienda viajar a Sevilla y buscar  la protección de Joaquín Romero Murube.

En su camino hacia Andalucía se detiene en Alcázar de San Juan, donde visita a unos familiares de Josefina, tíos y primos. Desde allí escribe el 23 de abril a su esposa, en un sobre ajeno y con pocos datos para no dar pistas:

“De paso por San Juan (sic), con los tíos y los primos, después de un estupendo desayuno, escribo estas líneas para que el tío te las envíe cuando él escriba a la abuela y a la tía. Dentro de tres horas salgo en tren hacia adelante, y dentro de unos días te llamaré a mi lado seguramente…Vete a Orihuela de cuando en cuando hasta que te llame”.

Tampoco puede solucionar nada en Sevilla y marcha por Huelva  a Portugal  donde es detenido y devuelto el 7 de mayo. A partir de aquí, empieza el “turismo penitenciario” de Miguel: Huelva, Sevilla, Madrid (cárcel de Torrijos), seminario de Orihuela, Madrid (prisión del Conde de Toreno), Palencia, Ocaña y el 28 de junio de 1941 es trasladado al Reformatorio de adultos de Alicante donde muere en la enfermería el 28 de marzo de 1941.

Enrique García González

 

Todos los datos han sido recopilados de las siguientes biografías:

Agustín Sánchez Vidal.” Miguel Hernández, desamordazado y regresado”. Barcelona.

Planeta.1992

Eutimio Martín. “El oficio de poeta, Miguel Hernández”. Madrid. Aguilar.2010

José Luis Ferris.” Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta”. Fundación José Manuel Lara. Sevilla.2017

    

 
 

 

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