Balcón de Infantes

COLABORACIONES

               

 

      COPLILLAS     

La Paja

 

La caña del cereal

cuando se pone amarilla,

en la era se hace paja

bajo el vientre de la trilla.

 

Otras veces se ablentaba,

con el aire del verano,

a un lado caía la paja

y en el otro caía el grano.

 

Ahora con las segadoras

tan duro no se trabaja,

la máquina deja el grano

limpio ya de polvo y paja.

 

Siendo el grano lo valioso

y esencial de la cosecha,

no hay que despreciar la paja

porque también se aprovecha.

 

En cámaras y pajares,

desde siempre se ha guardado,

para encender la candela

y alimentar el ganado.

 

En los suelos de las cuadras

la esparcen los gorrineros,

sobre todo por los charcos

donde están los cenagueros.

 

La gallina cuando pone

es feliz y se relaja,

porque sabe que su huevo

cae suavecito en la paja.

Cuando la lana era un lujo

propia de los ricachones,

de paja se rellenaban

las almohadas y colchones.

 

Los pajares siempre fueron

según a mí me han contado,

lugares muy tentadores

para el eterno pecado.

 

La paja de los colchones

estoy seguro que es,

ecológica y orgánica

más que la visco y el flex.

 

Los pastores le llevaron

al Niño muy buena lana,

pero entre pajas nació

porque a Dios le dio la gana.

 

Me gusta la paja en cestos,

en cajitas, en joyeros,

en bolsos, en zapatillas

y sobre todo en sombreros.

 

En los sermones me aburre,

en los discursos  la evito,

en los libros me la salto

y del ojo me la quito.

 

En la vida hay mucha paja

embrollos y postureos,

yo prefiero ir al gano

y no andarme con rodeos.

Juan Santos Santos

jsantosbis@gmail.com

 

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