Balcón de Infantes

COLABORACIONES

         

 

Mitología y Algunos Personajes Mitológicos o Fabulosos en El Quijote (Y 3)

 

Por Jorge Torrijos Fernández

PEGASO (I, 29)

(…), y aun haré cuenta que voy cabalgando sobre el caballo Pegaso, o sobre la cebra o alfana en que cabalgaba aquel famoso moro Muzaraque, (…) (Miguel de Cervantes)

 

Según escribe J. Humbert, Perseo, armado con su égida (escudo) luchó contra las Gorgonas ( Euriale, Esteno y Medusa,- mujeres con serpientes en lugar de cabellos y que petrificaban con su mirada) y cortó la cabeza de Medusa,la única que podía morir de las tres,  naciendo de su sangre el gigante armado Crisaor y el caballo Pegaso, caballo que serviría también de cabalgadura a las musas (pág 78)  y sobre el que cabalgó Belerofonte,-príncipe de Corinto, el héroe de la espada de oro-, para derrotar a Quimera, un espantoso animal que tenía la cabeza de un león, la cola de un dragón, el cuerpo de cabra y que vomitaba llamas continuamente (Pág. 162). Su ambición hizo que obligará a Pegaso a llevarlo al Olimpo como un dios, pero un insecto enviado por Zeus pico al caballo alado en el lomo lo que provocó que éste lo precipitara al vacío, quedando vivo, pero lisiado y condenado a pasar el resto de su existencia apartado del mundo.

(A Pegaso, portador de los rayos de Zeus y símbolo aéreo de la velocidad, se le suele representarse en blanco, negro o marrón, y cuando vuela mueve las patas como si en realidad estuviera corriendo en el aire).

 

LA AMISTAD ENTRE ROCINANTE Y EL RUCIO DE SANCHO PANZA  (II, 12) 

 

“Digo que dicen que dejó el autor escrito que los había comparado en la amistad a la que tuvieron Niso y Euríalo, y Pílades y Orestes, y si esto es así , se podía echar de ver, para universal admiración, cuán firme debió ser la amistad destos dos pacíficos animales, y para confusión de los hombres, que tan mal saben guardarse amistad  los unos a los otros. Por esto se dijo:

 

No hay amigo para amigo:

las cañas se vuelven lanzas.

 

Y el otro que cantó:

De amigo a amigo, la chinche, etc.” (Miguel de Cervantes)

Niso, según Pierre Grimal, fue un compañero de Eneas, célebre por su amistad con Euríalo que, cuando la guerra contra los rútulos efectuaron una salida nocturna para reconocer el campamento enemigo. Después de dar muerte a Rannes huyeron, siendo perseguidos por un grupo de jinetes lo que les obligó a refugiarse en un bosque, donde se escondieron por separado. Niso, al ver a su amigo amenazado salió de su escondite para vengar la muerte de su amigo. (Página 382)

En cuanto a la amistad de Pílades y Orestes, el segundo, que  era uno de los cuatro hijos de Clitemnestra y Agamenón, rey de Argos y Micenas, tras el asesinato de su padre por su madre y su pariente Egisto, fue enviado secretamente por su hermana Electra a la corte de Estrofio, rey de los focenses que le acogió con afecto e hizo que recibiera la misma educación que su hijo Pílades. Diez años después, Orestes  vengará a su padre con el asesinato de Egisto  por parte de uno de sus criados, y  clavando un acero en el seno de su madre. Este hecho le provocará, una inestabilidad que solo podrá superar recuperando la calma que le proporcionará el arrebatar del templo de Diana la estatua de la diosa. En este viaje tendrá la compañía de su amigo Pílades y, en este lugar bárbaro, salvarán la vida gracias a la intervención de otra de sus hermanas, de Ifigenia, y conseguirán robar la estatua y escapar, gracias a la intervención de Minerva.(Página 222 y sgtes.)

Otros amigos inseparables fueron Teseo y Pirítoo que decidieron casarse cada uno con una hija de Zeus y que por ello acabaron prisioneros en el Hades, de dónde sí escapó el primero, gracias a la ayuda de Hércules, pero  no el segundo, que, pegado a uno de los bancos del inframundo, provocó  unos temblores en la tierra en el intento de ser levantado de su asiento que impidieron su liberación.

 

LOS CABALLOS (II, 40)

“El nombre- respondió la Dolorida- no es como el caballo de Belorofonte, que se llamaba Pegaso, ni como el del Magno Alejandro, llamado Bucéfalo, ni como el del furioso Orlando, cuyo nombre fue Brilladoro, ni menos Bayarte, que fue el de Rinaldo de Montalbán, ni Frontino, como el de Rugero, ni Bootes ni  Peritoa, como dicen que se llaman los del Sol, ni tampoco se llama Orelia, como el caballo en que el desdichado Rodrigo, último rey de los godos, entró en la batalla donde perdió la vida y el reino.

(…) se llama Clavileño el Alígero, cuyo nombre conviene con el de ser de leño, y con la clavija que trae en la frente, y con la ligereza que camina, y así, en cuanto al nombre, bien puede competir con el famoso Rocinante.”(Miguel de Cervantes)

Helios , hijo de Hiperión y Tea, es la personificación del Sol, y, a veces , se le identifica con el dios Apolo, apodado Febo (el “brillante”), epíteto utilizado por Cervantes en el capítulo XX la Parte II del Ingenioso Caballero don Quijote de la Mancha. Aunque Homero lo identifica con un dios diferente relacionado con las plagas, si lo identifican con Apolo escritores como Eurípides, Parménides, Empédocle, Plutarco, o el matemático Eratóstenes.

En la Mitología griega los caballos de Helio no se nombran con los adjudicados irónicamente por Cervantes en este capítulo XL de la Parte II,  sino que reciben los nombres de : Flegonte (ardiente), Aetón (resplandeciente), Pirois (ígneo) y Éoo (amanecer).

Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno (356-323 a. de C.),- hijo de Filipo II de Macedonia y de Olimpia, hija del rey de Épiro- era de color negro azabache y recibió este nombre por el aspecto de su cara  y por su su ancha frente donde tenía una mancha blanca en forma de estrella. Según Plutarco, fue comprado por su padre a un tésalo llamado Filónico y era un caballo tosco y salvaje, que recelaba de su sombra, circunstancia que el joven Alejandro, percatándose de ello, aprovechó para domarle, girando su cabeza hacia el sol para deslumbrarlo y  subirse de un brinco a su grupa para domesticarlo.

Otro de los caballos citados por Cervantes, Pegaso, al que ya he citado en algún párrafo anterior, fue domado por Belorofonte gracias a una brida mágica que colocó sobre su cabeza y que le había  ofrecido la diosa Atenea en sueños.

(Los caballos son importantes en las novelas de caballería y tienen una importancia reseñable en el Quijote, obra en la que Cervantes, según escribe Melveena Mc Kendrick en una biografía del autor,  concentra buena parte de su sátira de las novelas del género caballeresco y, a través de ellas, de los ideales moribundos de toda una sociedad.)

jtorrijosf@gmail.com

                                                                     

Balcón de Infantes

Mantenimiento: José Ant. Sánchez

© Copyright  Balcón de Infantes 2018