Balcón de Infantes

 

COLABORACIONES

       

Pasanteando en América   

Solidarios

Si hay un sonido característico de la Navidad en Estados Unidos, más que los villancicos, yo diría que son las campanillas sonando a las puertas de los hipermercados o en las esquinas concurridas de las ciudades del tamaño que sean. Las habréis oído miles de veces en series y películas de Navidad, y ciertamente seguro que os recuerdan un poco a las que había en las puertas de muchos comercios de Infantes para avisar de que entraba alguien. Sin embargo, aquí, esas campanillas se escuchan en la calle, y es todo un ejército vistiendo delantal rojo el que las hace sonar al grito de “Merry Christmas!”.

Aunque muchos ni siquiera habréis oído su nombre, seguro que os suena haberlos visto en alguna película o en la tele. Son el “Salvation Army”, algo así como un “ejército de la salvación”. Llaman la atención con sus campanillas para recaudar dinero para fines sociales, y son especialmente activos en Navidad. Para mí, son un claro ejemplo de la solidaridad que, superficialidades aparte, inunda ya estos días casi cualquier ambiente en este país.

En el colegio de mi hijo, por ejemplo, organizan un concurso para premiar a la clase que más comida recoja para el banco de alimentos local. En el trabajo, varias navidades ya, hemos tenido junto al árbol corporativo (en la foto) una caja para recoger juguetes nuevos para niños de familias desfavorecidas. En las tiendas, al ir a pagar, te preguntan si quieres donar 1, 5 o 10 dólares “hoy” para Unicef, o una fundación para niños enfermos, o una institución benéfica para madres solteras… Hasta se puede “adoptar” una familia para las fiestas, ayudándoles con todo lo necesario: comida, mantas o regalos para los niños, por ejemplo.

Se podría criticar esta solidaridad “de temporada”, porque mientras recogen juguetes y donan algo de dinero a buenas causas, los estadounidenses gastan miles de dólares en decorar la casa y en regalos. En llenarlo todo de luces, comprar jerseys horrendos (se ha puesto de moda el “ugly sweater” o jersey feo de Navidad), y hacer regalos sin mesura. Se les puede llamar hipócritas, claro, pero lo cierto es que la ayuda y donaciones que movilizan en estas fechas realmente llegan a quien lo necesita. Y sí, por supuesto que sería mejor ser más consecuentes durante todo el año, pero si la vida no deja, o las circunstancias, o el estrés… entonces, ¿qué hay de malo en dedicar algo de tiempo y/o dinero una vez al año?

Qué queréis que os diga, yo pienso que mejor una vez al año que ninguna…

 

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