Balcón de Infantes

 

La Cocinilla


 Leche Merengada

 

Como ya sabéis, en esta sección no se prodigan las publicaciones de recetas dulces, pero, mirad por donde, hoy, víspera de fiestas se me ha ocurrido que no vendría mal preparar “algo” para los muy golosos con el que poder acompañar el resto de dulcerías de estas fiestas, eso sí, siempre con permiso de Dª. Mistela.

Y ese dulce no es otro que uno de los más tradicionales de nuestro país y un clásico del que muchos habrán disfrutado en más de una ocasión, sobre todo en verano, en la heladería, seguramente en el Levante español… les estoy hablando de la leche merengada, aquella que nos da la vaca lechera tan salada de la canción.

Aunque la paternidad del dulce se le atribuye a todo el Levante, también se puede tomar en muchos otros puntos de la geografía sin desmerecer el resultado final.

En principio, es un dulce rápido y fácil de preparar que solo requiere de paciencia por el tiempo de enfriado y congelado que requiere.

La leche merengada es una de esas elaboraciones que nos permiten lucirnos y quedar como auténticos maestros de la repostería a los ojos de nuestros invitados.

Aunque se pueda considerar un postre, la leche merengada se puede tomar a cualquier hora, por ejemplo como merienda, bien fresquita, para acompañar a borrachuelos, rosquillos de sartén, flores… en estos días de Pascua. Una alternativa distinta y no por ello menos tradicional.

Bueno, vamos a ello.

Leche merengada

Ingredientes

Medio litro de leche entera

100 g de azúcar

1 rama de canela

1 limón

3 claras de huevo

Canela en polvo para decorar

 

Elaboración:

Lavamos bien el limón , lo secamos y pelamos procurando que no queden restos blancos en la piel, por eso de que puedan amargar y fastidiarnos el dulce.

Vertemos la leche en una cazuela y añadimos la peladura de limón, la rama de canela y 60 gramos de azúcar. Calentamos al tiempo que removemos un poco para que se diluya el azúcar.

Antes de que empiece a hervir, retiramos del fuego y dejamos enfriar, consiguiendo que la leche infusione con la canela y el limón y adquiera ese sabor tan especial.

Una vez que la leche se ha enfriado, la colamos e introducimos en un recipiente apto para el congelador donde la dejamos reposar un par de horas. Transcurrido este tiempo, sacamos el recipiente del congelador y removemos.

Volvemos a introducirlo en el congelador dos horas más y volvemos a remover el contenido.

Y por último, volvemos a poner en el congelador el recipiente otras dos horas más.

Un ratito antes de que se cumplan estas dos últimas horas, preparamos un merengue. Para ello colocamos las claras (han de estar a temperatura ambiente) en un recipiente hondo y batimos con unas varillas. Cuando comiencen a formarse el merengue añadimos los 40 gramos de azúcar restantes, poco a poco, sin dejar de batir.

Una vez concluido este proceso, sacamos la leche del congelador y le vamos añadiendo, poco a poco, el merengue haciendo movimientos envolventes para que no se bajen las claras. Cuando esté todo bien ligado, servimos en copas, espolvoreamos con canela molida y servimos inmediatamente.

Si nos apetece que la leche merengada adquiera una consistencia más espesa, podemos meter la mezcla final en el congelador, remover de vez en cuando y servir un poco más tarde.

Unos últimos consejillos:

La cantidad de azúcar indicada se puede aumentar o reducir al gusto.

Podemos sustituir el azúcar normal por azúcar glas y así nos garantizamos una textura más suave.

Sí no hemos tenido tiempo de sacar los huevos del frigorífico, podemos poner a hervir un poco de agua y calentar con el vapor que desprende el cuenco en el que las vamos a batir.

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