Balcón de Infantes

 

La Cocinilla


Moje vs Asadillo (de pimientos)

 

Como todos sabemos, el pimiento es el fruto hueco de una planta herbácea que recibe su mismo nombre. Pertenece a la familia de las Solanáceas, entre las que se encuentran el pimiento, el tomate y la berenjena, de gran relevancia en nuestra dieta. La planta del pimiento es originaria de México, llegando a Europa en el primer viaje realizado por Colón en el año 1493 a América. Los indígenas americanos conocían el fruto por el nombre de chili, pero los españoles y portugueses lo bautizaron con los nombres de pimiento y pimiento de Brasil.

Su cultivo en España comenzó a realizarse en el siglo XVI. Posteriormente se extendió a Italia y desde ese país a Francia para distribuirse por toda Europa y el resto del mundo gracias a la colaboración de los portugueses.

La introducción del pimiento en Europa supuso un avance importante en las costumbres culinarias debido a que se empleaba como complemento de una especia muy popular, la pimienta negra. De hecho, llegó incluso a sustituirla. Su consumo en Europa data de hace varios siglos, sin embargo, las variedades de pimientos grandes, suaves y poco picantes que se consumen en la actualidad se consiguieron a principios del siglo XX gracias a los cultivos intensivos.

Existen muchas variedades de pimiento: morrón (los nuestros), italiano, de piquillo, de padrón, e incluso de colores: rojos, verdes, amarillos…

Cuando se desea comprar pimientos es conveniente seleccionar los ejemplares carnosos, duros, pesados en proporción a su tamaño, muy firmes, de color brillante, piel lisa y lustrosa y carentes de golpes o magulladuras. Otra señal de frescura a tener en cuenta es el estado de su tallo. Éste ha de ser verde, firme y crujiente.

Una vez en casa se aconseja guardar los pimientos en el frigorífico y dentro de una bolsa de plástico perforada y así se conservan hasta quince días.

El principal componente del pimiento es al agua, seguido de los hidratos de carbono, lo que hace que sea una hortaliza con un bajo aporte calórico. Es una buena fuente de fibra y, al igual que el resto de verduras, su contenido proteico es muy bajo y apenas aporta grasas.

En cuanto a su contenido en vitaminas, los pimientos son muy ricos en vitamina C, sobre todo los de color rojo. De hecho, llegan a contener más del doble de la que se encuentra en frutas como la naranja o las fresas. Son buena fuente de carotenos, entre los que se encuentra la capsantina, pigmento con propiedades antioxidantes que aporta el característico color rojo a los pimientos.

Los pimientos se pueden consumir tanto crudos como cocinados. Por lo general, las variedades alargadas y finas son más adecuadas para freír, mientras que los más carnosos son utilizados para asar o rellenar. La forma más sana de cocinarlos es el asado al horno. Fritos resultan bastante indigestos debido a la gran cantidad de aceite que absorben. Una vez asados, pueden utilizarse para la elaboración de salsas, pistos, purés o como acompañamiento de carnes, pescados y huevos.

Una buena forma de consumir los pimientos crudos y tiernos es añadirlos a las ensaladas. De esta manera se aprovecha al máximo su riqueza vitamínica.

Conviene cortarlos en partes finas y masticarlos bien para facilitar su digestión.

Para las personas con estómago delicado, la piel del pimiento puede resultar indigesta, por lo que es conveniente retirarla. Para ello hay que asar el pimiento y, cuando la piel comience a separase, sumergirlo en agua fría. Las semillas del pimiento y sus membranas pueden presentar un sabor amargo, por lo que también es conveniente retirarlas.

Es costumbre muy extendida el referirnos de manera equívoca a dos platos que gozan de gran predicamento por estos lares, dada la altísima calidad de nuestros pimientos coloraos. Hablamos de asadillo para referirnos al mojete y viceversa. Y aunque el ingrediente principal es el mismo, pimientos asados en el horno, preferiblemente de leña, e incluso su aspecto final, cada uno es cada uno y vamos a tratar de aprender a diferenciarlos con propiedad.

 

Elaboración:

El secreto principal de ambos platos es unos buenos pimientos coloraos de Infantes debidamente asados, y si es en un horno de leña mejor. Para ello, se levan los pimientos, se secan y se introducen al horno enteros.

Cuando estén asados se les quita la piel y las simientes y se cortan en tiras finas. Se reservan, e incluso, es el momento de conservarlos al baño maría si así lo queremos.

Si es asadillo lo que pretendemos hacer, únicamente hay que condimentar los pimientos con sal, un generoso chorro de aceite de oliva virgen extra, y una picada de ajo (en algunas casas ponen también perejil) huevo duro (partido en cuartos) y atún (en porciones grandes).

Si es moje lo que vamos a preparar, comenzaremos por freír el tomate (solo hasta mitad de fritura), lo mezclamos con el pimiento asado, ajustamos de sal e incorporamos un majado de ajo y cominos desleídos en un poco de agua. Dejamos cocer todo junto unos minutos para que fundan todos los sabores.

Por último, comentaros que tanto uno como otro se pueden consumir como plato principal, aunque el asadillo se suele utilizar  en bastantes ocasiones como guarnición de carnes y pescados.

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